Una mujer insatisfecha, el negro y el abanico
Martes, Octubre 6th, 2009
-Doctor, tengo el siguiente problema: cuando hago el amor con mi mujer, me da la impresión de que no siente nada. Algunas veces incluso se duerme… ¡figúrese!
-Eso tiene una explicación científica. Algunas mujeres cuando se excitan se acaloran tanto, que les es imposible sentir nada. Trate de hacerle el amor y abanicarla al mismo tiempo.
-¡Gracias, Doctor!
Y esa noche así lo hizo, pero cuando atendía al abanico, no atendía a lo otro. Así que contrató a un negro para que la abanicase, mientras él le hacía el amor.
-Dale, negro. ¡Abaníca! ¿Sientes algo ahora, mi amor?
-No, nada.
-¡Más fuerte, negro! ¡Carajo! ¿Y ahora, mami?
-Nada, nada…
-A ver, negro. Dame para acá el abanico y tu dale a ella.
El negro se pone encima de la mujer y empieza con lo suyo, mientras el marido la abanicaba.
-¿Y ahora, cariño, sientes algo?- ¡¡¡Siiii… ahora siii… ahhhh… AHHHH…!
-¿Ves, negro? ¡Así se abanica!
