Cornudo generoso

Una mujer estaba en la cama con su amante cuando repentinamente oye el ruido del coche de su esposo en un horario que no debería haber llegado. Desesperada toma un envase de aceite, talco y le dice al amante:

-Quédate quieto que yo sé como salir de ésta.
Dicho y hecho, unta de aceite al amante de pies a cabeza y luego procede a enpolvarlo todo hasta que queda blanco.
Al entrar el marido divisa algo blanco en una esquina del dormitorio y le pregunta a la mujer:
-¿Qué es esa porquería que veo en la esquina?
- Mi amor, no seas así, es una estatua muy fina, decorativa. El otro día estuve en la casa de los Rodríguez y ellos tenían una. Como me gustó mucho compré una igual. ¿No es linda?
El marido no muy convencido dedica su atención a otras cosas. Pasan las horas, se hace de noche y se van a acostar. En medio de la noche al marido le da un poco de hambre y se va para la cocina. Cuando vuelve se para frente a la “estatua” y le dice:
-Tome, coma algo. Yo estuve parado como 3 días en el dormitorio de los Rodríguez y no me dieron ni un vaso de agua.

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