Los curas no son de piedra
Van dos curas caminando por la calle y en sentido contrario viene un pedazo de mujer, una hembra de las que rompe el molde.
De pronto sopla el viento, le levanta la falda y se le ven unos firmes y carnosos muslos, un culito prieto y juguetón y un tangita que se le mete por la entrepierna y asoman los primeros pelillos del pubis.
El cura más joven le pregunta al otro :
- “..Padre, ¿usted no es sensible a estas situaciones?” dice uno de los sacerdotes.
- “¡..Hermano, si la sotana fuera de hierro usted hubiese quedado sordo del campanazo!”
