Cocaina y sexo

La cocaina es una droga que pertenece al grupo de los estimulantes del sistema nervioso central. Normalmente se esnifa, aunque se puede fumar o administrar por vía intravenosa. Produce una euforia intensa con elevación del estado de ánimo, excitabilidad, locuacidad, exceso de confianza, dilatación de las pupilas, aumento de la presión sanguínea y de la frecuencia cardíaca. Además, eleva la temperatura corporal, la sensación de grandiosidad, el vigor, produce desinhibición, inquietud motora −desasosiego−, deterioro en la capacidad de juicio, alteración de los patrones de sueño, agresividad, fatiga…
Asimismo, puede crear serias lesiones en el tabique nasal. Inyectada suele provocar mucha ansiedad. La intoxicación por cocaína causa confusión, ansiedad, crisis de angustia, calor y sudoración súbita, gran sequedad de boca, fuga de ideas, ideación paranoide, alucinaciones visuales y auditivas.
Tiene una muy potente capacidad adictiva y puede crear dependencia en cuestión de días o semanas −especialmente cuando se fuma o se administra por vía intravenosa-.
Una de las paradojas de la cocaína es que aumenta el deseo sexual pero dificulta −o retrasa− el orgasmo. En muchos casos se ha relacionado el abuso de esta sustancia con un declive importante en el deseo y la actividad sexual.
La cocaína actúa como anestésico local, por lo que si frotas el pene con esta droga para retrasar la eyaculación puede ocurrirte que no sientas nada - porque la tienes dormida - o que estropees el condón.
¿Alguna vez la has usado durante las relaciones sexuales?
