El miedo a no satisfacer a la mujer

La gran mayoria de los problemas sexuales del hombre derivan de ese miedo. Dar una importancia excesiva a la sexualidad en la relación afectiva pone al hombre en la obligación de obtener resultados satisfactorios en la cama.
Este puede ser uno de los antecedentes, pero no hay que olvidar que cuando la vida sexual despierta en los hombres llega en una edad en que las bromas no paran de propagarse entre los amigos alrededor de este tema.
La bromas giran en torno al tamaño del pene: grosor, potencia ; acompañado de una desvalorización de la mujer, dando valor en el acto de “follar” o “hacer el amor” al hombre.
Cuando llegas a la primera relación sexual lo masculino y femenino están tan separados que los defectos y excesos de hombre y mujer se acentuan porque el chico y la chica no hablaban de estos temas juntos.
Si el hombre superia hasta qué punto, para la mujer la relación amorosa es más importante que el acto sexual propiamente dicho, entonces no desarrollaria un miedo al fracaso tan profundo. La comunicación entre los dos miembros de la pareja se convierte en el mejor vehiculo para entender al otro e intercambiar ideas, y no encerrarse en si mismo pensando que todo lo que sucede es causado únicamente por el hombre.
Por ejemplo, si el hombre tiene un “pistoletazo”, osea, que le falla el miembro a la hora de penetrar, la mujer tiende a pensar que es un problema pasajero entre los dos, debido posiblemente a una falta de deseo. A menos que eso se repita demasiado la primera impresión NO es de responsabilizar al hombre.
La gran mayoria de los problemas de erección y eyaculación se deben a causas de orden afectivo. El remedio milagroso para estos problemas es desarrollar la amistad y la confianza en la pareja.
